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¿QUÉ ES?
La enueris nocturna es el término que define la micción involuntaria que afecta al niño/a durante el sueño, después de la edad a la que se debería haber logrado el control vesical nocturno voluntario.

¿CUÁNDO SE DIAGNOSTICA?
Cada niño madura y desarrolla el control de la vejiga a su propio ritmo y pocos niños consiguen controlar la micción
nocturna o durante el sueño, antes de los tres años de edad.

La mayoría de los niños aprenden a hacerlo en algún momento entre los tres y los ocho años, aunque la edad en que socialmente se considera inapropiado serían los 5-6 años. Aunque los niños no lo realizan de manera voluntaria
acaba siendo motivo de discusión entre los padres y el niño.
Hasta que esto no ocurra, lo mejor es ser paciente, comprensivo y darle apoyo en el proceso.
Respecto a la frecuencia que tienen los escapes no hay consenso al respecto pues habrá que ver la repercusión que
tienen esos episodios para la familia y para el niño.

¿PRIMARIA O SECUNDARIA?
Hablamos de enuresis primaria cuando un niño nunca ha permanecido previamente seco por la noche. Si esto ha sucedido previamente durante un periodo de, al menos, seis meses vuelve a mostrarse incontinente hablamos de
enuresis secundaria.

Para hacer un buen diagnóstico es necesario conocer:
– La capacidad de retención diurna del niño
– El número de episodios durante la noche
– La hora en que se producen los episodios
– Su respuesta cuando los padres lo levantan a orinar durante la noche
– La facilidad para despertarse durante la noche

Aunque existen varios los trastornos orgánicos que pueden dar lugar a enuresis, nos encontramos ante una situación eminentemente benigna, siendo muy infrecuente la enuresis de causa orgánica. Igualmente será necesario que el pediatra lo descarte.
Desde hace años venden sistemas de alarma como: PIPI-STOP®, PIPI-ALARM® o WET– STOP®. Su funcionamiento consiste en poner un sensor en la ropa interior. Cuando salen unas gotitas comienza a sonar una alarma (en algunos casos emite una pequeña descarga) que despierta al niño y al resto de familia para que pare la micción. Aunque
este tipo de terapia conductual suele ser eficaz considero que es excesiva y existen otros métodos menos aversivos que favorecen también el desarrollo de la autonomía del niño y la adquisición de ese hábito.

¿Cuáles son los pasos pues a seguir para acabar con la incontinencia nocturna?

1. Los padres deben controlar durante una semana en qué momentos sucede la enuresis durante la noche. Deberán despertarse en diferentes momentos de la noche para controlar si la cama está seca o mojada y saber sí hay uno o más episodios y a qué hora se producen éstos.

2. Una vez identificados deberán ponerse el despertador 15 minutos antes de la fase horaria de riesgo para despertarlo y hacer que vaya al lavabo a hacer pipí.

3. En caso de se le escape, el padre debe deberá obligar al hijo/a a: despertarse del todo, lavarse, cambiarse el pijama, ayudar a retirar las sábanas mojadas y rehacer la cama para volver a dormir.

4. En algunos casos habrá que ir espaciando la hora de levantarlo para acostumbrar a su vejiga a retener el pipí durante más tiempo por la noche.

Siempre antes de ir a dormir es necesario asegurarse que no ha ingerido excesivos líquidos en las horas previas y que va al lavabo antes de meterse en la cama.

En la mayoría de casos un plazo de 4 semanas suele ser suficiente para que empiece a controlar la micción. Si todo esto no funciona el problema se afronta modificando las relaciones en el interior de la familia para eliminar su posible rol de catalizador de las atenciones paternales.

Chantal Blanco

Psicóloga general sanitaria
Psicoterapia breve estratégica

 

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